Alta Sensibilidad y Gestalt

Una vez explicado, en líneas generales, qué es la Alta Sensibilidad, pasamos a las segunda parte. Observar la AS a la luz de la Gestalt. Paso a explicarlo:

Si la Alta Sensibilidad, es un rasgo de la personalidad, que se caracteriza por un procesamiento de la información de manera profunda, una tendencia a la sobreestimulación por el motivo anterior , una intensa emocionalidad (y gran capacidad de empatía), y una elevada sensibilidad sensorial (sentidos más desarrollados, capacidad para captar detalles y sutilezas), en definitiva, una elevada sensibilidad a los estímulos del sistema neurosensorial. Estaremos de acuerdo con el hecho de que las emociones juegan un papel primordial por el modo en que las sentimos.

Y aquí es donde entra La Gestalt, un enfoque psicológico de corte humanista que destaca la importancia de las emociones como fuente de información para saber lo que nos pasa con lo que está en el exterior, ya sean personas o situaciones, y cómo nos facilitan el contacto  con nosotros mismos. Ningún otro enfoque psicológico da tanta importancia a las emociones y al trabajo con ellas, como la terapia o enfoque Gestalt. 

Charles Lebrun web

Ilustración: Charles Le Brun

La Gestalt nos propone familiarizarnos con las emociones para poder aprender a reconocerlas, discriminarlas y gestionarlas cuando aparecen. No podemos elegir la emoción, pero sí podemos decidir qué hacer con ella, nuestra actitud ante lo que nos pasa.

Pero… ¿qué son las emociones?, ¿para qué sirven? Las emociones tienen una función orientativa,  nos informan de cómo vivimos nuestras relaciones, con alguien o algo (un pensamiento, una noticia, etc.) y de su calidad. Además de orientar, las emociones tienen una función adaptativa, de aprendizaje (nuestro organismo se adapta al medio aprendiendo actitudes y acciones como, por ejemplo, no poner la mano en el fuego o contener el miedo en una entrevista de trabajo). Las emociones son un termómetro que mide nuestro territorio relacional así como nos orienta acerca  de lo que queremos y lo que no queremos en nuestra vida, de modo que nos permite rechazar aquello que no es beneficioso y quedarnos con lo que sí lo es.

Las emociones, además de influir en la calidad de nuestra vida personal y relacional, son nuestra forma de percibir el mundo: Si vivimos con miedo , veremos a las personas como una amenaza que nos puede dañar. Nos permiten entender cómo nos orientamos en la vida, a qué nos acercamos y qué evitamos. También nos permiten saber si estamos fijados en una o dos formas de percibir el mundo (el miedo y el enfado o rabia, o la alegría y la tristeza).

Por todo ello, la Gestalt como terapia es, en general,  muy útil y eficaz cuando:

  • Sientes que tus emociones te desbordan (miedo, rabia, tristeza…)
  • Deseas dejar atrás esa sensación de vivir a medias, de forma automática.
  • No sabes lo que te pasa pero sientes inseguridad, excesiva tensión, insatisfacción, incomprensión, etc.
  • Sientes interés en tu propio desarrollo personal, y deseas conocerte y vivir más plenamente.
  • Te cuesta establecer, mantener y manejar relaciones.
  • Te sientes apático/a, sin energía, bloqueado/a, deprimido/a, con ansiedad, etc
  • Necesitas transitar una etapa difícil de crisis, enfermedad o duelo.

Todas las situaciones descritas, unas más que otras, afectan de un modo singular a las PAS.