Alta Sensibilidad

Me molestan los ruidos fuertes, la luz intensa…

Me conmueve la música, el arte, la naturaleza, un pajarillo…

Me activo y agobio si hay mucho ajetreo a mi alrededor…

Necesito retirarme o apartarme de todo cuando estoy muy activado para encontrar alivio…

Mis padres, amigos o profesores, me han visto siempre como una persona sensible…

Me afecta el comportamiento y las emociones de los demás…

Siento de una forma intensa…

Tengo una vida interior rica y compleja…

Si te has sentido identificado en las líneas anteriores, puede que seas una Persona Altamente Sensible (PAS).

¿Qué es la Alta Sensibilidad? Se trata de un rasgo de la personalidad hereditario y variable. Se presenta entre un 15 y un 20% de la población, tanto en hombres como en mujeres. Fue descubierto en los años 90 del siglo pasado como rasgo  por la Dra. Elaine Aron, psicóloga y psicoterapeuta estadounidense, investigadora y profesora de Universidad y autora de numerosos libros sobre este tema (puedes encontrar los títulos en la pestaña “recursos”). 

Es importante destacar que no se trata de ningún trastorno o enfermedad sino de un rasgo. 

Te preguntarás qué es un  rasgo. Para explicarte, es necesario acudir antes al concepto de personalidad (aunque no existe una única definción de personalidad aceptada por todos los teóricos de la misma). La personalidad hace referencia a “factores internos más o menos estables que hacen que la conducta de una persona sea consistente en diferentes ocasiones y distinta de la conducta que otras personas mostrarían en situaciones comparables” (I. L. Child, 1968). Para explicar la personalidad, existen muchas teorías o enfoques y el Enfoque del Rasgo es uno de ellos.

Los rasgos son disposiciones generalizadas, consistentes y estables, que se infieren de la conducta, que describen las diferencias comportamentales y sirven para explicar y predecir la conducta. A su vez, existen muchas teorías del rasgo (Allport, Cattell y Eysenck), siendo el el Modelo de los Cinco Grandes, el que atrajo el interés y atención de muchos psicólogos de la personalidad que simpatizan  con el enfoque del rasgo. Según este modelo (Thurstone y Goldberg), existen cinco grandes elementos significativos, independientes entre sí que parecen resumir las diferentes facetas de que consta la personalidad normal y pueden dar cuenta de la estructura universal de la personalidad: Extraversión (vs Instroversión), Neuroticismo (vs Estabilidad emocional), Amabilidad (vs Oposicionismo), Responsabilidad (vs Falta de responsabilidad) y Apertura a la experiencia (vs Cerrado a la experiencia).

De acuerdo con Elaine Aron, la Alta Sensibilidad es también un rasgo de la personalidad, esto quiere decir, según lo expuesto, que es lo suficientemente generalizado, consistente y estable. Rasgo que si recordamos, se presenta entre un 15 y un 20% de la población, tanto en hombres como en mujeres.

Podemos definir este rasgo como una elevada sensibilidad o mayor receptividad a la estimulación del sistema nervioso central, es decir, del sistema neurosensorial. Esto significa que en algunas ocasiones nos resultará incómodo o problemático y en otras muy útil y agradable.

De acuerdo con los estudios e investigaciones de Elaine Aron, son cuatro los pilares de la Alta Sensibilidad (de ahora en adelante AS), es decir, aquellos imprescindibles para la existencia de AS:

  1. Procesamiento de la información de manera profunda.
  2. Sobreestimulación por exceso de información.
  3. Intensidad emocional y gran capacidad para la empatía.
  4. Elevada sensibilidad sensorial y capacidad para captar detalles y sutilezas.

Como he señalado, estos cuatro son imprescindibles para hablar de la presencia de este rasgo, pero las PAS presentan  muchas otras características, consecuencia de las anteriores. Podemos hablar de fortalezas o habilidades  y como es lógico también de dificultades. Literalmente, esto es aplicable a cualquier ser humano y no sólo a una PAS. Y la finalidad de todo proceso de autoconocimiento y crecimiento personal, y también por ello de la terapia gestáltica, es potenciar las fortalezas del ser humano y trabajar aquellas dificultades que obstaculizan una vida plena.

Está claro que la A.S al ser un rasgo de la personalidad nos convierte en personas con características diferentes. Pero no debemos olvidar que cada PAS es un mundo, única e irrepetible al igual que cada no PAS. Es por todo ello, que yo prefiero abordar el rasgo de esta manera. Conociéndolo y trabajándolo, y sobre todo viviéndolo.

Entre las características que puede presentar una PAS, podemos señalar el ser detallista y perfeccionista, la creatividad, gran capacidad para disfrutar, una gran intuición, la empatía, la reflexividad, aptitud para la detección de necesidades, errores y cualidades (visión práctica), dar mucha importancia a los valores (justicia, solidaridad, preocupación por el entorno, por los demás), así como sentirse abrumados cuando hay mucho ruido, sensación de agobio cuando hay que hacer muchas cosas en poco tiempo, sentirse afectado por los cambios, por los estados de ánimo de los demás, dificultad para tomar decisiones, un bajo umbral del dolor, etc. No significa que una PAS tenga que reunirlas todas pero sí un gran número de ellas.  Las primeras se disfrutan mucho y las segundas dificultan la vida. Algunas son verdaderos dones y el lado difícil puede trabajarse, por supuesto.

Te habrás dado cuenta de que muchas de ellas no son exclusivas de las PAS. Una no PAS puede presentar una gran dificultad para tomar decisiones o poner límites. Lo que define a una persona altamente sensible son los cuatro pilares señalados por Elaine Aron. El resto de características no define a las personas altamente sensibles sino a aquellas que no han realizado ningún proceso personal de desarrollo (autoconocimiento).

Y dado que no se trata de ninguna enfermedad, sino un rasgo de la personalidad, ningún médico, ningún profesional puede realizar un “diagnóstico” de AS, por lo tanto y tal y como señalo en la pestaña ¿Cómo sé que soy PAS?, tienes la posibilidad de realizar los test existentes, leer y compartir con otras personas altamente sensibles. De todos modos, cuando haces los test y lees, además de lo que tú ya sabes sobre ti, es raro que no quepa alguna duda. Pero si las tienes, tampoco dudes en preguntar, escribir, ya sea aquí o en las redes sociales, en mi página de Facebook, etc.

No podemos obviar que vivimos en una sociedad y cultura donde la mayoría de personas se considera moderadamente sensible o incluso nada sensible, o al menos donde la sensibilidad no es un valor reconocido como en otras culturas como la china, por lo que resulta incómodo cuando no difícil de manejar nuestra alta sensibilidad. A una PAS le cuesta mucho adaptarse a un entorno construido por y para no PAS. De ahí la importancia del conocimiento por parte de todos nosotros, de este rasgo. En resumen, ser PAS no es el ideal en nuestra cultura. De ahí que exista un rechazo social de la sensibilidad como rasgo y en consecuencia esto tenga un impacto negativo muy importante en la autoestima y autoimagen de una PAS, que en el desconocimiento, se sentirá rara, diferente, e intentará encajar imitando los modelos de comportamiento que son socialmente aceptados y mayoritarios, conduciendo a un incremento de su exposición a la estimulación exterior, lo que se traducirá en agotamiento, saturación y estrés, situándose de este modo en un serio riesgo para su salud, pudiendo desembocar en episodios de bloqueos,  depresión y/o ansiedad.

Decíamos que este rasgo se presenta igualmente entre hombres y mujeres. Y hablamos de las dificultades de vivir en una sociedad como la nuestra siendo PAS. La sensibilidad, emotividad y empatía son cualidades que la sociedad atribuye más a las mujeres. ¿Y los hombres sensibles? ¿Lo tienen más complicado aún por vivir en una sociedad donde a lo masculino se le presuponen otras cualidades que no son precisamente la sensibilidad? Gracias al cielo, la imagen del hombre está cambiando, un hombre altamente sensible, tiene otros valores y así está muy bien! No olvidemos que todos somos necesarios, pero lo que un hombre PAS puede aportar es en mi opinión de un altísimo valor y del mismo modo lo que puede disfrutar igual.  Por ello, tanto hombres como mujeres altamente sensibles, pero en especial a los hombres, aceptad vuestra forma de percibir y sentir vuestra masculinidad. Creo que podemos ofrecer muchos valores y formas de hacer las cosas. Por ello conocer este rasgo no es sólo tarea de los que somos PAS sino de todos. Todos aprendemos de todos, no lo olvidemos, sin excepción.

No podemos olvidar los indudables dones y capacidades de una PAS, una alta empatía, gran capacidad de ayuda y entrega a las personas, causas y proyectos, creatividad, imaginación e intución, capacidad reflexiva y de introspección, etc., lo que las convierte en personas muy valiosas para sí mismas y para la sociedad por su alta capacidad para contribuir en el bienestar y  la evolución humana.