¿Qué es?

Me siento diferente…

Me molestan los ruidos fuertes, la luz intensa…

Me conmueve la música, el arte, la naturaleza, un pajarillo…

Me activo y agobio si hay mucho ajetreo a mi alrededor…

Necesito retirarme o apartarme de todo cuando estoy muy activado para encontrar alivio…

Mis padres, amigos o profesores, me han visto siempre como una persona sensible…

Me afecta el comportamiento y las emociones de los demás…

Siento de una forma intensa…

Tengo una vida interior rica y compleja…

esta

              Imagen: Gaelle Boissonard 

 

Si te has sentido identificado en las líneas anteriores, puede que seas una Persona Altamente Sensible (PAS).

¿Qué es la Alta Sensibilidad? Se trata de un rasgo de la personalidad hereditario y variable, no es una patología o trastorno. Se presenta entre un 15 y un 20% de la población, tanto en hombres como en mujeres. Fue descubierto en los años 90 del siglo pasado  por la Dra. Elaine Aron, psicóloga y psicoterapeuta estadounidense, investigadora y profesora de la Universidad y autora de numerosos libros sobre este tema ( puedes encontrar los títulos en la pestaña “recursos”).

Podemos definir este rasgo como una elevada sensibilidad o mayor receptividad a la estimulación del sistema nervioso central, es decir, del sistema neurosensorial. Esto significa que en algunas ocasiones nos resultará incómodo o problemático y en otras muy útil y agradable.

De acuerdo con los estudios e investigaciones de Elaine Aron, son cuatro los pilares de la Alta Sensibilidad (de ahora en adelante A.S), es decir, aquellos imprescindibles para la existencia de A.S:

  1. Procesamiento de la información de manera profunda.
  2. Sobreestimulación por exceso de información.
  3. Intensidad emocional y gran capacidad para la empatía.
  4. Elevada sensibilidad sensorial y capacidad para captar detalles y sutilezas.

Y como he dicho, estos cuatro son imprescindibles para hablar de la presencia de este rasgo, pero una PAS tendrá muchas otras características tales como un bajo umbral del dolor, la necesidad de agradar, dificultades al poner límites, sensación de agobio cuando hay que hacer muchas cosas en poco tiempo, sentirse abrumado cuando hay mucho jaleo alrededor, sentirse muy afectado por los cambios, por los estados de ánimo de los demás, dificultad para tomar decisiones, llevar mal que le observen mientras hace algo, sentirse afectado por el clima, sensibilidad a todas las sustancias, ser detallista y perfeccionista, creativo, gran capacidad para disfrutar, miedo a cometer errores, poseer gran intuición, etc.  No significa que una PAS tenga que reunirlas todas pero sí un gran número de ellas.

Y dado que no se trata de ninguna enfermedad, sino un rasgo de la personalidad, ningún médico, ningún profesional puede realizar un “diagnóstico” de AS, sino que como señalo en la pestaña ¿Cómo sé que soy PAS?, puedes realizar los test existentes, leer y compartir con otras personas PAS. De todos modos, cuando haces los test y lees, además de lo que tú ya sabes sobre ti, no suelen existir dudas. Pero si las tienes, no dudes en preguntar, escribir, ya sea aquí o en las redes sociales, en mi página de Facebook, etc.

Sin embargo, en una sociedad y cultura como la nuestra, donde la mayoría de personas se considera moderamente sensible o nada sensible, resulta incómodo cuando no difícil de manejar nuestra alta sensibilidad. A una PAS le cuesta mucho adaptarse a un entorno construído por y para no PAS. De ahí la importancia del conocimiento por parte de todos nosotros, de este rasgo. En resumen, ser PAS no es el ideal en nuestra cultura. De ahí que exista un rechazo social de la sensibilidad como rasgo y en consecuencia esto tenga un impacto negativo muy importante en la autoestima y autoimagen de una PAS, que se sentirá rara, diferente, y que intentará encajar imitando los modelos de comportamiento que son socialmente aceptados y mayoritarios. Todo esto llevará a una PAS a un incremento de su exposición a la estimulación exterior, lo que se traducirá en agotamiento, saturación y estrés, situándose de este modo en un serio riesgo para su salud, pudiendo desembocar en episodios de depresión y/o ansiedad.

Decíamos que este rasgo se presenta igualmente entre hombres y mujeres. Y hablamos de las dificultades de vivir en una sociedad como la nuestra siendo PAS. La sensibilidad, emotividad y empatía son cualidades que la sociedad atribuye más a las mujeres. ¿Y los hombres sensibles? ¿Lo tienen más complicado aún por vivir en una sociedad donde a lo masculino se le presuponen otras cualidades que no son precisamente la sensibilidad? Gracias al cielo, la imagen del hombre está cambiando, un hombre altamente sensible, tiene otros valores y así está muy bien! No olvidemos que todos somos necesarios, pero lo que un hombre PAS puede aportar es en mi opinión de un altísimo valor y del mismo modo lo que puede disfrutar igual.  Por ello, tanto hombres como mujeres altamente sensibles, pero en especial a los hombres, aceptad vuestra forma de percibir y sentir vuestra masculinidad. Creo que podemos ofrecer muchos valores y formas de hacer las cosas. Por ello conocer este rasgo no es sólo tarea de los que somos PAS sino de todos. Todos aprendemos de todos, no lo olvidemos, sin excepción.

No podemos olvidar los indudables dones y capacidades de una PAS, una alta empatía, gran capacidad de ayuda y entrega a las personas, causas y proyectos, creatividad, imaginación e intución, capacidad reflexiva y de introspección, etc., lo que las convierte en personas muy valiosas para sí mismas y para la sociedad por su alta capacidad para contribuir en el bienestar y  la evolución humana.